El primer encuentro de Las venas abiertas de Europa contó como invitado con Andrés Malamud, licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Buenos Aires y doctorado en el Instituto Universitario Europeo. Es investigador principal en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa. Nació en Olavarría, provincia de Buenos Aires. Actualmente vive en Portugal, donde trabaja como investigador de la Universidad de Lisboa. Su perfil en la revista Anfibia destaca que es de formación y tradición política radical, y que se ha reivindicado como weberiano ortodoxo, aunque un poco gramsciano.
Malamud comenzó señalando que Europa, a menudo percibida como un continente civilizado y próspero, ha sido históricamente inestable, especialmente durante el siglo XX, caracterizado por guerras, genocidios, hambrunas y migraciones masivas. Por el contrario, América Latina, pese a su turbulencia económica y política, es actualmente la región geopolíticamente más estable del mundo, con fronteras fijas y «sin conflictos armados significativos en las últimas décadas».
El experto destacó la escasa relevancia de América Latina en el contexto global actual. A pesar de poseer recursos naturales importantes como el litio, la soja y la biodiversidad (en especial del Amazonas), la región es considerada menos prioritaria para potencias globales como Europa o China. Esto contrasta con áreas como el Medio Oriente o África subsahariana, que generan más amenazas y oportunidades para el resto del mundo.
Un punto crítico planteado fue el auge del crimen transnacional en América Latina, fenómeno que Malamud considera la principal amenaza de la región. «Las organizaciones criminales, dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando, generan más muertes que muchos conflictos armados». Este tipo de violencia también está conectando a América Latina con Europa, donde el narcotráfico ha incrementado su influencia.
En cuanto a la relación entre Europa y América Latina, Malamud explicó que, aunque existen lazos históricos y culturales, la región latinoamericana recibe menos atención e inversión si se compara con otras partes del mundo. Además, criticó la actitud de potencias que imponen exigencias medioambientales mientras toleran o participan en prácticas empresariales cuestionables del otro lado del océano.
Finalmente, Malamud subrayó la importancia de abordar estos desafíos desde el periodismo, promoviendo una visión más equilibrada sobre la compleja realidad de América Latina, así como de su interacción con Europa. El contraste entre las demandas postindustriales de lo verde en Europa y las luchas industriales y preindustriales en América Latina es una de las claves para entender la desconexión entre ambas regiones.
Las Venas Abiertas de Europa fue un programa de intercambio para periodistas de América Latina y Europa, concebido como una beca para explorar las cuestiones medioambientales que conectan ambas regiones.